¿Sos de los que les cuesta volver a la oficina despúes de varias semanas fuera? No sos el único. Según un estudio realizado por Bizneo HR, 4 de cada 10 empleados sufren un cierto nivel de depresión en ese regreso tan difícil a la rutina, desmotivados y con la mente en otro lado. Como seres humanos nos acostumbramos a una cierta rutina, una repetición de hábitos. El tiempo vacacional suele romper con esa ella para experimentar el disfrute sin limitaciones ni horarios.

Todos estos factores se mezclan y generan que en los primeros días de retorno a la rutina laboral sea más costoso concentrarse, pero existen algunas soluciones para que esa vuelta sea menos dura.

Te damos algunos simples consejos:

Volver de forma progresiva

Cada vez es más difícil escuchar a alguien que diga que volvió con las pilas cargadas después de las vacaciones. Luego de disfrutar de varios días para desconectarse, sin obligaciones y con la cabeza puesta solo en descansar, el mejor consejo es retomar con tareas sencillas, de forma progresiva e ir aumentando el volumen de trabajo, es decir, ir organizando las tareas de menos a más. Este es un buen camino para evitar ese estrés innecesario que a veces nos toma por sorpresa al volver.

Horario flexible o home office

Volver de vacaciones y saber que todavía se puede disfrutar de una jornada más corta de trabajo impacta de forma positiva sobre quienes vuelven a la rutina. Implementar un horario flexible durante el verano ayuda a afrontar la vuelta de otra forma y, también, a unir la vida profesional con la familiar y el tiempo de ocio de una manera más balanceada. Otra forma de reorganizar los horarios es poder tener un periodo donde se permita trabajar desde casa. Se trata de una opción que cada vez se implementa más. Reduce las complicaciones en cuanto a correr contra el reloj y es una buena solución para resolver de forma más eficiente las tareas.

Hacer ejercicio al aire libre

Practicar un deporte bien temprano y al aire libre puede lograr que tu día arranque diferente y con más energía. Una de las variantes para mejorar el estado anímico es el entrenamiento funcional, perfecto para implementarlo antes de entrar a trabajar.

Cambios en la oficina

A veces, son los pequeños detalles  los que dan más motivación. El cuidado del espacio de trabajo es una forma de que el regreso a la oficina sea positivo. Plantas, cuadros, fotografías, algún recuerdo de nuestro viaje, entre otras opciones, son algunos de los caminos posibles para cambiar esa sensación de volver a la rutina.

Descansos mentales

Aprovechar para, con una mirada optimista, focalizarse en los aspectos positivos del regreso como, por ejemplo, ese momento de café de media mañana o los almuerzos. También, juntarte con amigos del trabajo que no viste durante las vacaciones y contarles de tus anécdotas puede ser una buena idea para mejorar el ánimo.

Focalizarse en nuevos proyectos

Los nuevos puntos de arranque pueden movilizar nuestra motivación a la hora de encarar proyectos personales que teníamos pendientes y que nunca logramos emprender. Algo que provoca disfrute y es una novedad logra que comencemos con mayor entusiasmo. Es aconsejable dividir los objetivos en pequeñas metas diarias.

Ordenar y mejorar la alimentación

De pasar a no tener ningún orden en las comidas del día, picar sin horario y comer lo que nos tienta, nuevamente se vuelve a tener un orden de alguna manera. Volver con hábitos saludables ayuda a sentirse mejor y a empezar el nuevo período laboral con mejor ánimo. Una buena forma es organizar el menú de comidas semanalmente. Es ideal planear una dieta equilibrada baja en grasas y azúcares y rica en frutas, verduras, pescado o legumbres, además de utilizar técnicas culinarias más saludables como la plancha, el vapor, o el horno.

¿Cuál de estas soluciones preferís cuando volvés de tus vacaciones?

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