Es normal que determinadas situaciones te hagan pensar en un posible cambio de trabajo. Esto puede estar desencadenado por una desmotivación con tu actual compañía, una incompatibilidad con tu equipo de trabajo o una búsqueda de nuevos desafíos profesionales.

Cualquiera sea el motivo, es muy importante que lo analices detenida y objetivamente: ¿es realmente lo que querés o se debe a una situación en particular que es posible modificar? A continuación, te compartimos estas 3 preguntas que podés hacerte antes de tomar la decisión de cambiar de trabajo.

¿Estás conforme con tu crecimiento laboral?

Una de las razones más comunes por las que los empleados piensan en cambiar de trabajo es por la falta de posibilidades de crecimiento dentro de la empresa. No contar con cursos y capacitaciones y propuestas de nuevos proyectos y desafíos desmotiva a las personas considerablemente. 

Este es un punto muy importante a tener en cuenta si estás por tomar la decisión de buscar otra compañía donde trabajar. ¿Estás conforme en la posición en la que te encontrás? ¿Encontrás los suficientes estímulos en tu rutina diaria? Desde la empresa, ¿te incentivan a seguir formándote y creciendo profesionalmente? 

Preguntarte esto te permitirá tener una visión mucho más clara sobre tu camino dentro de la organización y cómo este se relaciona con tus metas a cumplir.

¿Tenés la posibilidad de cumplir objetivos personales y profesionales?

La segunda pregunta que podés hacerte es sobre cómo se relaciona tu trabajo actual con tus objetivos personales y profesionales. Es importante que consideres si tu empleo es compatible con tus responsabilidades familiares, seguir una carrera universitaria o con tener tiempo para las actividades personales y recreativas que quieras realizar.

Factores como la cantidad de horas de trabajo a la semana, la remuneración recibida, el tiempo de viaje por día y los beneficios y condiciones laborales deben ser tomados en cuenta al momento de evaluar cuán conforme estás con tu posición actual y si un cambio es realmente la mejor decisión.

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¿Tenés la motivación suficiente para trabajar cada día?

Esta última pregunta está orientada a tu situación dentro de la empresa y el objetivo es que te preguntes cómo te sentís dentro de esta, cómo es la relación con tus compañeros, qué aspectos te motivan y cuáles son aquellos que no lo hacen.

Por ejemplo, si el ambiente laboral y el trato de los líderes no son buenos, es muy probable que no tengas el incentivo necesario para mantenerte en esa organización y ofrecer tu mayor potencial cada día. 

Tener constantemente nuevos objetivos y desafíos te motivará y, de esta forma, aumentará tu productividad y rendimiento dentro de la empresa. Por el contrario, la ausencia de este factor hará que te preguntes si realmente deseás continuar en esa posición.

 

Podés responder estas 3 preguntas con detenimiento y terminar de decidir si realmente buscás cambiar de trabajo. Es importante que pongas en la balanza cuáles son los beneficios y cuáles son las desventajas del lugar donde trabajás, para poder optar por quedarte o por un cambio. ¡No tengas miedo de hacerlo si es lo que necesitás para cumplir tus objetivos!

 

 

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