En entornos de trabajo que se vuelven cada vez más dinámicos y flexibles, muchas empresas han empezado a implementar metodologías ágiles en su día a día para llevar a cabo sus objetivos. 

Pero… ¿de qué se tratan?

Estas metodologías permiten adaptar la forma de trabajo de los equipos para que se acoplen a las necesidades del proyecto, logrando flexibilidad y eficiencia en la rutina laboral; así como un producto o proyecto final con más calidad y a menor costo. 

Kanban, Scrum, XP… ¿Cómo funcionan?

Hay muchas metodologías que entran dentro de la categoría de ágiles y cada empresa puede elegir la que le funcione mejor en su caso particular e, incluso, ¡hacer una mezcla de varias! Estas son algunas de las más usadas.

  • Kanban 

La estrategia Kanban está directamente ligada a su nombre, que en japonés significa “tarjeta” o “letrero”. Esta es muy útil para los coordinadores de proyectos que necesitan tener visibilidad del estado de las diferentes etapas del proyecto en tiempo real. 

Para aplicarla, se crea un tablero (físico o digital) en el que se arman tres columnas: “Pendientes”, “En proceso” y “Terminadas”. Ahí, se crean tarjetas con las diferentes tareas por hacer, que se pasan de columna según el estado en el que estén. 

Hay herramientas online que permiten tener acceso a esta metodología de manera sencilla. Algunas de estas son Monday, Trello y Jira, de Atlassian

  • Scrum

Scrum es un marco de trabajo ágil originalmente pensado para desarrollo de software, pero que hoy se puede aplicar a muchas otras áreas. En este hay diferentes roles, como el “Scrum Master”, quien facilita la aplicación del método de trabajo y gestiona cualquier cambio necesario; el “Product Owner”, quien representa a los stakeholders (clientes u otras figuras interesadas en que el proyecto salga correctamente); y el “Team” o equipo, se trata de las personas que ejecutan o producen el producto en sí.

Esta metodología se ejecuta en “Sprints”, son procesos de trabajo de un tiempo determinado por el equipo y deben ser lo más cortos posibles. Al final de cada Sprint, el equipo debe entregar una versión mejorada del proyecto que pueda ser vista y aprobada por el Owner y el resto de los interesados. Así, con cada Sprint, se va incrementando el nivel de desarrollo del proyecto hasta llegar a la meta: un producto terminado y utilizable.

  • XP o Extreme Programming

El XP es un método de trabajo que se basa en poner más énfasis en la adaptabilidad de un proyecto que en su previsibilidad. Quienes implementan esta metodología entienden que los cambios sobre un proyecto son inevitables y, de hecho, preferibles a tener un proyecto estático, porque al implementar cambios sobre la marcha, es posible llegar a un producto final ajustado a las necesidades reales del proyecto.

Se basa en la comunicación y el feedback constante del cliente y de las partes interesadas, así se puede realizar cualquier cambio a medida en que el proyecto está en curso, en lugar de todas las modificaciones juntas al final de éste.

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Las ventajas de trabajar con metodologías ágiles

Trabajar con metodologías ágiles tiene muchas ventajas para los miembros del equipo y para la empresa en general. En principio, acorta los tiempos de producción, logrando que se pueda llevar a cabo un proyecto en forma rápida y eficiente. 

También, suelen producir aumentos en los niveles de productividad, ya que se logran asignar los recursos de forma organizada y equitativa, mejorando la producción según las prioridades de cada empresa.

Por último, al trabajar con metodologías ágiles se genera un mayor compromiso en el equipo, ya que todos entienden sus responsabilidades y tienen metas claras que cumplir en un tiempo determinado. ¡Estas novedosas formas de trabajo aumentan la satisfacción de todos los colaboradores!

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