En los últimos años, las empresas comenzaron a incorporar políticas para fomentar la diversidad e inclusión en sus equipos de trabajo, comunicación y actividades. Compañías como Accenture, IBM, Telecom e YPF, entre otras, cuentan con programas a través de los cuales buscan brindar pasantías y primeros empleos a personas con capacidades diferentes. 

Por otro lado, cada vez más equipos de Recursos Humanos toman en cuenta el valor que le aporta a las organizaciones la contratación de personas de diferentes nacionalidades, religiones, géneros y capacidades físicas o cognitivas. 

Entonces, ¿qué significa realmente que una empresa sea inclusiva? A continuación, te contamos algunas de las prácticas y políticas que deben implementar para ser consideradas de esta manera:

Crear equipos diversos

Si bien la inclusión ya era una tendencia creciente en gestión y management de las empresas y en la creación de políticas públicas, Cintia González Oviedo, directora de la agencia consultora Bridge the Gap, asegura que recién se impuso fuertemente en las agendas de las organizaciones a partir del 2018.

Una forma de trabajar sobre el desarrollo de una mayor inclusión es conformar equipos de trabajo con diferencias culturales. Esto le aporta muchísimo valor a la organización: además de existir diversas experiencias y formaciones, también habrá múltiples puntos de vista. ¿Qué mejor para aumentar la creatividad y el rendimiento?

Asimismo, es importante dejar de lado los géneros y las orientaciones sexuales al momento de contratar empleados y hacerlo por los conocimientos y habilidades que puedan aportar al crecimiento de la empresa. Oviedo considera que “la exclusión sólo refleja nuestros prejuicios, estereotipos y miedos”. 

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Romper con el techo de cristal

Probablemente alguna vez hayas escuchado el término “techo de cristal” que se utiliza para hablar sobre la dificultad a la que se enfrentan las mujeres para llegar a puestos directivos o de alta jerarquía. Esto se da en en un contexto cultural que frena sus aspiraciones y mantiene las posiciones de liderazgo en manos de hombres.

¿Qué acciones tomar para romperlo? Las organizaciones pueden implementar un gran número de políticas para favorecer el crecimiento profesional de las mujeres. Algunos ejemplos:

  • No descartar a las postulantes por la posibilidad de que deseen ejercer la maternidad.
  • Fomentar el trabajo remoto y horarios flexibles para aquellas mujeres que necesiten cuidar de sus hijos.
  • Contratar más mujeres en aquellas áreas en las que el porcentaje suele ser menor, como ingeniería naval o petroquímica, software, industria automotriz, transporte, entre muchas otras.

Establecer políticas que promuevan la igualdad 

Si bien la ley 24.314 preserva el derecho a la accesibilidad de las personas con movilidad reducida, son muchos los espacios de trabajo que aún no están acondicionados ni cuentan con rampas y ascensores disponibles.

Lo mismo sucede con las personas no videntes, hipoacúsicas o con enfermedades cognitivas: no todas las empresas cuentan con políticas diseñadas para garantizarles la oportunidad de acceder a un empleo y contenerlas en sus necesidades dentro de la organización.

Es recomendable que aquellas compañías que busquen implementar prácticas inclusivas lo hagan de la mano de profesionales especializados en medicina, psicología, políticas públicas y gestión de empresas, por ejemplo. De esta manera, se asegurarán, a la hora de pensar y diseñar medidas, que se adapten a las diferentes realidades de los equipos de trabajo y futuros empleados. 

 

Si bien es difícil implementar estas prácticas y políticas rápidamente, es fundamental que las empresas comiencen a tenerlas en cuenta en su organización y estructura. De esta forma, ¡podrán diversificar sus equipos de trabajo y nutrirse y aprender de las diferencias! 

 

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