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Se habla del liderazgo en las
empresas como algo que sólo pueden manejar aquellas personas con cargos
gerenciales. La sola mención de su palabra suscita una aura de misterio y
solemnidad. Todos hemos sido educados e influenciados bajo la concepción que el
líder es aquella persona magnética, carismática, potente, que conduce grandes
tareas y es seguido por multitudes que lo admiran.
Esta creencia generalizada, que
deviene de una larga cadena de sucesos históricos, no ha hecho mas que
confundirnos y hacernos creer que los lideres son aquellos elegidos que han
hecho una larga carrera académica y/o laboral. Mientras que el resto de los
mortales que no estén en algún puesto de mando no pueden ejercer el liderazgo.
Craso error. Esta ha sido la causa de tanta frustración y falta de motivación en
el mercado laboral argentino.
La realidad es que todos podemos
ejercer el liderazgo en todas las áreas de nuestras vidas. No se trata de
actuar autoritariamente o querer controlar a otros. Ni de ser empleados o jefes.
El arte de liderar empieza con nosotros mismos, comenzando a cultivar hábitos
que nos beneficien fisica-mental y afectivamente y desde allí participar a los
demás de ello. Aquí van algunas sugerencias para que empiece a degustar en
usted el arte de liderar en tu vida.
1- Asuma el
liderazgo en pequeñas cosas: Liderar consiste en asumir y manifestar
la iniciativa respecto a ciertos cambios que sentimos y consideramos
convenientes realizar. Se puede comenzar a efectuar cambios en pequeñas cosas de
nuestro trabajo: Tratar mejor a los demás, organizar una salida con nuestros
compañeros, plantear una reunión de trabajo para efectuar cambios positivos. Lo
importante es entender que liderar es ponernos en marcha hacia aquello que
deseamos y comunicarlo a los demás a fin de participarlos de ello. Por ello
efectúe un listado de aquellas “pequeñas actividades” que desee liderar en su
vida, dentro y fuera del ámbito laboral. Luego manos a la obra.
2- Examine
sus pre-conceptos: La mayoría de las veces no actuamos ni asumimos el
liderazgo debido a que nos da miedo la responsabilidad que ello implica.
Sentimos que no estamos a la altura de ser lideres. Creemos que el liderazgo es
una habilidad para unos pocos elegidos. Aunque no lo admitamos estamos muy
influenciados por los modelos bíblicos que muestran grandes patriarcas rodeados
de un halo de energía divina. De esta manera nos auto limitamos. Es hora de
cambiarlo ya que ello está al alcance de cualquiera. Comience a escribir una
lista de las creencias que tiene acerca de la posibilidad que usted lidere algo
en su vida. ¿Se cree capaz? ¿Considera que es algo difícil? Es importante que
vuelque en una hoja todas las ideas que pueda tener al respecto. Luego junto a
otras personas de su confianza chequee cuan verdaderas y reales son estas
creencias. Quizás se lleve una sorpresa.
3- Liderazgo
estático vs. Liderazgo dinámico: Es importante comprender que más
allá de los cargos en una empresa, todos podemos asumir el liderazgo de manera
provisoria. De hecho durante el día contamos con innumerables oportunidades para
liderarnos. Podemos ser empleados o jefes. Lo que nos impide ejercer dicho
liderazgo es la creencia que ello será algo estático e indefinido y ello nos
asusta. La realidad es que podemos liderar acorde a las necesidades de ese
momento y ceder luego esa posición a otra persona más calificada para la tarea.
Ello constituye el arte del liderazgo flexible, dinámico y relajado. Como en la
vida, nada es estático, todo fluye en continuo cambio.
Lic. Pablo Nachtigall
http://psicoholistica.tripod.com/psicologiaholistica/
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