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Como demuestran muchos estudios, realizados por Michel Porter y otros, para que las empresas sean competitivas en el mundo hace falta tener un sector competitivo en el país. Esta conclusión, que es de sentido común, se puede trasladar a los ejecutivos.
Para que existan directivos capacitados y entrenados debería haber empresas eficientes y competitivas. Los argentinos tenemos muy vivo el ejemplo de Emmanuel Ginóbili, que cada día juega mejor y ha ido mejorando su nivel actuando en la NBA.
La principal capacitación ejecutiva se da en las empresas y no en las aulas. El aula es un excelente y necesario complemento para determinados saltos de crecimiento en capacidades y habilidades, pero puede servir de muy poco si en la empresa no hay un ambiente de excelencia, exigencia y posibilidades de desarrollo.
El ejecutivo argentino tiene en el 2005 una oportunidad única para desarrollar sus competencias empresariales. Sin embargo esta oportunidad se puede perder si la toma de decisiones se guía con una visión de corto plazo.
Muchas empresas en la Argentina de hoy corren el riesgo de no intentar ser lo más competitivas posible. Un precio de dólar alto y un mercado defendido para la producción nacional pueden perdonar cualquier ineficiencia.
Es deseable buscar ventajas competitivas sostenibles con dólar alto o bajo: si es alto y son eficientes ganarán más, y si el dólar baja estarán capacitadas para poder seguir competiendo. La oportunidad y el gran desafío radica en exigirse más aunque el mercado no lo haga, porque cuando se convierta en un imperativo probablemente sea tarde para intentarlo. En cambio ahora el mercado perdona y da oportunidades. Para aprovecharlas, daremos algunas recomendaciones:
a) Es el momento de crecer hacia afuera y lograr posicionarse en un mundo global, obligándonos a ser más competitivos,
b) No se deje tentar por el facilismo de aumentar precios en el mercado local y busque aumentar volumen. Bajarán sus costos unitarios y crecerán las barreras de entrada para sus competidores.
c) Comience capacitando a la alta dirección para empujar hacia arriba a toda la organización.
d) Desarrolle a su equipo gerencial delegándole funciones y enseñándole, para que pueda funcionar en un equipo global.
Para llevar a cabo esta tareas será necesario en muchas empresas un recambio de estilos y capacidades gerenciales. En algunos casos el cuello de botella puede estar en la dificultad de conseguir fondos para nuevas inversiones. Utilice sus capacidades para ver cómo crecer con el capital como recurso escaso. Los argentinos somos especialistas en encontrarle “la vuelta” a los problemas.
* Director de EDDE
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