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La
madurez emocional que brindan los años cumplidos facilita la adaptación de
estos profesionales a los cambios. Es una generación que ha vivido etapas de
cambios sociales, políticos y económicos a la vez y, seguramente, experimentó
también la falta de trabajo. Dichas situaciones la enfrentaron a un ejercicio
de adaptación y de elaboración de ideas innovadoras para poder superarlas.
Normalmente,
estos sucesos fortalecen la personalidad y desarrollan competencias tales como
el manejo de las emociones, el análisis de alternativas, la investigación de
otras oportunidades.
Hoy,
los requisitos hacen hincapié en una edad que ronde los 45 años. Es más, no
descartan a quienes hayan superado los 50.
La
segunda pregunta sería ¿qué aspectos se evalúan en estas personas? Más allá
de la experiencia específica, que es fundamental y que se puede analizar desde
el CV -formación académica, conocimientos adquiridos, puestos ocupados y
empresas donde trabajó-, se le da importancia a las características de la
personalidad.
El
mencionado equilibrio emocional es preponderante. En las entrevistas se puede
indagar con preguntas relacionadas con hechos vividos, donde la persona pueda
explayarse sobre situaciones de conflicto que haya tenido que enfrentar y cómo
las resolvió. Con mayor edad se pueden contar experiencias concretas, a
diferencia de los jóvenes, que comienzan su trayecto.
Otra
competencia que se puede evaluar es la tan mentada capacidad para trabajar en
equipo. Es difícil que una persona con 15 o 20 años de experiencia no haya
integrado un grupo con un proyecto concreto ocupando un rol donde tuvo que
compartir opiniones, discutir ideas y negociar decisiones. Indagar sobre estas
experiencias permite evaluar el grado de aprendizaje obtenido en esas
habilidades.
Además,
a determinada altura de la vida, las personas han reconocido que las relaciones
interpersonales y la buena comunicación, son primordiales para cumplir metas
laborales; que las empresas son un conjunto de personas orientadas hacia un
mismo fin y que compartir información, comunicarse correctamente y participar
de modo que el clima laboral sea el mejor posible son actitudes prioritarias
para un desempeño óptimo.
La
tercera pregunta sería ¿qué sucede con puestos de menor jerarquía? Allí,
los profesionales mayores de 40 no tienen tantas posibilidades. Si han cumplido
esa edad y no han podido crecer en sus puestos, tienen disminuida la posibilidad
de postularse. Salvo que sean especialistas en un tema y haya pocos que conozcan
su especialidad. Pero en estos casos difícilmente salgan a buscar trabajo ya
que suelen ser conocidos y convocados aun cuando no estén en la búsqueda.
De
todas maneras, creo que es importante destacar que, contrariamente a la década
de los 80 -cuando los famosos yuppies de 30 años eran gerentes- y de la década
de los 90 -cuando se pedía que los gerentes no tuvieran 40 años- en esta nueva
etapa los mayores de 40 y de 50 encuentran muy buenas posibilidades de ejercer
su profesión en empresas que hoy priorizan las características de una
personalidad, sobre su edad.
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