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Continuamente estamos midiendo el tiempo, tal es
así que llevamos un reloj en un lugar visible de nuestra muñeca. Prendemos la
televisión y más allá de lo que haya dispuesto el programador del canal
concentramos nuestra atención en un numerito que aparece abajo a la derecha: la
medición de la temperatura y de la sensación térmica. Cambiamos de canal y
observamos un partido de fútbol de la liga inglesa pero nuestro foco se
concentra en un recuadrito arriba a la izquierda que nos indica el resultado
parcial.
Lo mismo ocurre con la gestión de Recursos
Humanos. En los últimos descubrimos que la medición es posible, necesaria y
clave para el deseo de ser un socio del negocio. Los avances en los últimos
tiempos han sido notables y hoy en día muchas empresas tienen sofisticados
tableros de comando para medir y controlar los resultados del área. Pero la
pregunta es: ¿Eso es bueno o es malo?
De la misma manera que los meteorólogos nos dan
dos o tres datos relevantes para tomar decisiones acerca de cómo nos vestimos a
la mañana, por ejemplo la temperatura y las probabilidades de lluvia, y jamás
se les ocurriría decirnos nada sobre la cantidad de nubes o la presencia de
gases nobles en la estratosfera por considerar estos últimos datos son poco
relevantes para nuestros intereses. Estamos seguros que el área de Recursos
Humanos procede en el mismo camino y mide lo importante.
Es por eso que debemos preguntarnos qué es
lo importante que debe medirse. Pero esta pregunta requiere de otra pregunta
anterior: qué es lo importante que debe hacerse.
Estoy convencido que el área de Recursos
Humanos genera una contribución real si hace aquello que debe hacer. Y si eso
que debe hacer lo hace bien. Después para estar seguro de que realmente
contribuye deberían medirse sus logros.
Desafortunadamente la presión por medir y la
incorporación de indicadores de manera acrítica generó una maraña
informativa que en muchos casos solo condujo a esfuerzos inútiles, confusión o
malas decisiones.
Mi propuesta es simple. Y es volver a
preguntarse qué debería hacer el área de Recursos Humanos para ser útil.
La respuesta debe ser también simple y
esencial. Recursos Humanos debe:
-
Concentrarse en el desempeño. Ese es el primer
mandato. Contribuir para cada colaborador (empleado o gerente) alcance los
objetivos que se propone debiera ser el mantra de la gestión.
-
Asegurarse que todos alcancen su
mayor satisfacción laboral y que tengan un trabajo feliz es el camino
para lograr el punto anterior.
-
Gestionar la proyección sobre el
futuro. El talento y los conocimientos son los intangibles más
relevantes para la sustentabilidad organizacional. El flujo y stock de estos
intangibles es parte constitutiva del campo de atención de la función.
Desempeño, satisfacción y flujo y stock
de intangibles son las áreas importantes. En esos campos se deben lograr
resultados. Esos son los focos. Eso es lo que debe hacerse. Eso es lo que
debe medirse.
(*)Luis María Cravino,
Director de AO Consulting S.A. Autor del libro “Medir lo importante”.
(Editorial Temas, 2007)
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