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Hace
unos días fui al cine a ver “Petróleo
sangriento” (There will be blood)
de P.T.Anderson, que más allá de su
impecable calidad artística tiene una veta muy interesante: muestra de manera
muy íntima cómo empezó la industria más lucrativa y polémica del último
siglo.
Comienza
con su protagonista (Daniel Day Lewis)
tropezando en el pozo profundo que cava con el fin de encontrar el preciado
mineral, rompiéndose una pierna en el accidente, solo como un perro, sucio y
transpirado, empedernido y humano.
Lo
interesante de esta escena (más allá de la cuestionable personalidad del
personaje) es que muestra cómo la mayor industria del mundo comienza con una
sola persona abriéndose camino en la adversidad.
Como todo, comienza con uno.
Uno
error frecuente en la búsqueda de empleo es creer en la imagen de las empresas
como gigantes superpoderosos que todo lo pueden (la cual muchas ayudan a formar
a través de sus campañas). Cuando alguien busca empleo es común que se sienta
en falta: él no tiene el empleo, lo necesita. Quien ‘tiene’ es la empresa.
Esto es una realidad pero también un problema.
Lo
cierto es que a las empresas también les ‘falta’ y ‘necesitan’ gente
competente para lograr su éxito. Si así no fuese, no realizarían búsquedas.
Por lo tanto, quien busca empleo debería evitar ponerse en le lugar de la falta
y pensar qué tiene él para dar.
Durante
mucho tiempo el paradigma del empleo ha sido ser ‘empleado’, con el derecho
adquirido a acomodarse en un puesto mientras se cumplen órdenes de un jefe. Es
el paradigma de la ‘relación de dependencia’, con la tranquilidad del
amparo, pero también con el empobrecimiento subjetivo que esta dependencia
produce.
El
nuevo paradigma es el de la persona autónoma, proactiva, capacitada y
competente, que puede desempeñarse tanto dentro de una organización como de
manera independiente. Esta es la clase de persona que las organizaciones
valoran, quieren captar y retener.
El
fenómeno de la empresa tiene (al menos) dos caras de una misma moneda, dos
verdades que conviven aunque parezcan contradictorias: por un lado la imagen de
solidez, de la calidad total, del edificio en Puerto Madero. Por otro la del
dinamismo, la flexibilidad, la frágil dependencia respecto de un mercado
exigente y cambiante.
Quien
busca empleo debería entender que las empresas no necesitan gente que busca un
techo donde ampararse, sino quien esté en condiciones de ayudar a navegar en la
tormenta.
Néstor Gutman
Licenciado en Organización y Dirección
Institucional (UNSAM), Especialista en Educación No Formal, Músico-Compositor,
director de Néstor Gutman Capacitación. www.nestorgutman.com.ar
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