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La comunicación ocupa un lugar preponderante entre
los seres vivos. El avance sostenido de la tecnología, y particularmente
de las comunicaciones, ha permitido satisfacer progresivamente la necesidad
primaria de comunicarnos que tenemos los seres humanos. Desde Samuel Morse y
su genial invención del telégrafo allá por el año 1833, hasta el innovador
concepto de ubicuidad de la mano de las comunicaciones convergentes, la
tecnología de las comunicaciones ha dado pasos enormes. Y los ha dado en muy
poco tiempo.
Sin embargo, el hecho que titula esta nota es
uno de los principales factores por los que, a diferencia de lo
que sucede con los animales (reúnan, por ejemplo, un perro argentino con uno
noruego y verán que se entienden sin mayores problemas), los seres humanos
planteamos, en términos de comunicación,
desafíos bastante más complejos. Para
entender porqué, hagamos una analogía con la tecnología aplicada a una
comunicación telefónica tradicional entre dos personas.
En una enumeración simple de
las necesidades que deben satisfacerse para que la comunicación sea exitosa,
debemos poner en primer lugar al medio físico. Lo primero que necesitamos
es un cable telefónico (a los fines de este análisis, olvidemos por un
momento que la tecnología hoy nos permite prescindir de los cables) que
conecte a ambas personas entre sí, aparatos telefónicos mediante. El
segundo punto a satisfacer es el transporte de la información, y es aquí donde
debemos fijar algunas reglas. Reglas protocolares.
El protocolo fijará, en primer término,
la sincronización. Es decir, quién
y cuándo hablará para no superponerse. Uno habla mientras el otro escucha, y
viceversa. En segundo lugar establecerá la sintaxis, o forma de expresarse.
Construir el mensaje de forma tal que -por ejemplo- se diferencie claramente
una pregunta de una afirmación. Claro que el éxito de la comunicación se
logra -desde un punto de vista semántico-
cuando ambas personas interpretan y comprenden lo que se están
diciendo. Hablan el mismo lenguaje. Vaya
como ejemplo lo sucedido el fatídico 14 de abril de 1912, cuando el Titanic
chocó contra un iceberg. En un pedido desesperado de ayuda, el capitán del
Titanic lanzó al cielo toda la batería de bengalas que tenía disponible. El
capitán del Californian, que estaba a solo 10 millas de distancia, lo
interpretó como un festejo. El final de la historia lo
conocemos todos. Queda claro
ahora que el lenguaje -entendido como la facultad del ser humano de comunicar
y comunicarse-, y la lengua o idioma como parte de éste, configuran entonces
uno de los mayores desafíos.
Estos desafíos son válidos también en lo
relativo a la formación en tecnología. En un proceso firme y
sistemático, los contenidos de capacitación han ido respondiendo a las
necesidades concretas de formación de recursos humanos, adecuándose a las
realidades locales. Debemos tener en
cuenta que el idioma español ocupa a nivel mundial el cuarto lugar
(detrás del chino, el inglés y el indi), razón más que suficiente para
pensar seriamente en su adopción cuando de formación en tecnología se
trata.
Cisco Netwkorking Academy comprendió la importancia de esto hace ya ocho años,
al ofrecer en 1999 la versión en español de la carrera Cisco Certified
Network Associate (CCNA) a toda su comunidad educativa. Aumentando su
apuesta, hoy da un paso más al brindar a toda la comunidad de habla hispana
las versiones en español (realizadas a partir de un acuerdo con Fundación
Proydesa) de los programas IT Essentials I: Hardware y Software de PCs y IT
Essentials II: Sistemas Operativos de Red, orientados a formar recursos técnicos
en competencias para instalar, configurar, reparar y mantener equipamiento
informático y los sistemas operativos más importantes en servidores y
terminales.
Ambas ofertas educativas, disponibles en la región solo en inglés desde hace
cuatro años, hoy constituyen -en su versión en español- un instrumento
estratégico para promover con mayor eficacia la formación de los técnicos
que el mercado laboral de nuestros países demanda. Prueba irrefutable de esto
es la capacitación realizada a jóvenes desocupados de escasos recursos que,
aún transitando una realidad socio-económica compleja, han tenido la
oportunidad de acceder a una formación técnica en
español de nivel internacional. Es de esta forma que, en un proceso
sin retorno, las Tecnologías de la Información y las Comunicaciones nos
ayudan a derribar las barreras que nos fueran impuestas hace más de 4000 años.
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